Una invitación a estar presente

Una invitación a estar presente

“Voy caminando por la acera, de mi casa al trabajo,  y noto cómo el aire acaricia mi cara, los olores de los árboles, de los coches, como ajustan mis pies los zapatos nuevos… También noto cómo las plantas de mis pies apoyan en el suelo, primero uno y luego el otro, soy consciente del balanceo de mis brazos acompasando mis pasos… oigo a los pájaros cantar en los arboles, me cruzo con un vecino, nos saludamos… Sólo tengo estos momentos, estos maravillosos, únicos e irrepetibles momentos…  ¡Qué estupendo sería vivir cada instante estando absolutamente presente!”

Pero sin embargo, para la mayoría de nosotros estas sensaciones nos pasan absolutamente desapercibidas, porque nuestra mente está en otro lado, en otro mundo, en otro tiempo, pensamos en que tendremos que hacer cuando lleguemos a tal o cual sitio, que le diremos a nuestro jefe, que comeremos al mediodía cuando lleguemos a casa.

Tenemos a nuestra mente saturada de información poco valida a la hora de experimentar el presente, y ocupada en un ir y venir en el tiempo, vamos constantemente a nuestro pasado, a nuestro futuro, y no paramos de elucubrar, y  además normalmente tenemos la cabeza llena de pensamientos, pensamientos sobre preocupaciones de cosas que ya han pasado de los que ya no podemos hacer nada y pensamientos sobre cosas del futuro que están por venir y que tal vez no pasen o sucedan de forma muy distinta a como las imaginamos.

Nuestros pensamientos son los que llevan las riendas de nuestra vida, en lugar de ser nosotros.

¿Qué pasaría si por un momento dejáramos de pensar en otra cosa que no fuese el presente, en lo que nos está aconteciendo, en lo que estamos sintiendo? El aquí y ahora, son estos instantes únicos que no se van a volver a repetir. Por ejemplo, Ud. ahora está leyendo este articulo, ¿Es consciente de las sensaciones que se generan en su interior mientras lee, es consciente de su postura corporal en este momento, de los puntos de apoyo de su cuerpo, de cómo esta respirando… etc.?

Este articulo estará siempre aquí, siempre disponible para ser leído, pero este momento no volverá jamás. ¿Qué siente ahora? ¿Qué sentimiento/emoción le evoca lo que está leyendo? ¿Acaso le deja indiferente?

Permítame que le proponga un ejercicio para empezar a entrenar su mente para que ésta comience a  centrarse en el momento actual. El ejercicio es el siguiente: En un lugar tranquilo, colóquese sentado en una silla con la espalda y el cuello recto y las manos sobre los muslos. Y una vez que esté en esta postura, centra tu atención en cómo inspira y espira.

¿Nota las sensaciones que se producen en su cuerpo? Y… ¿Si viene algún pensamiento, no le de importancia , forma parte inseparable de este momento, lo importante es no irse detrás de cada pensamiento, es poder observarlo como quien ve una película en un pantalla, ver como aparece y como se va.

Cuando comenzamos a perseguir a los pensamientos, ya sea para “ver donde van” o para desarrollarlos, es el preciso momento en que abandonamos el presente.

Retomando el ejercicio, observa el pensamiento, déjelo que se marche y vuela a centrar su atención en la respiración, no intente modificar nada, ni el ritmo respiratorio, ni la frecuencia… nada, solo sea un observador de lo que acontece aquí y ahora, de lo que siente, de donde lo siente, como lo siente… y vuela a recuperar la atención a la respiración.

Para recuperar la tención en el aquí y ahora solo hace falta practica y ninguna habilidad especial, solo constancia. De hecho la historia de la humanidad está escrita en su mayoría por personas con pocas habilidades especiales, pero con grandes dosis de perseverancia y constancia.

Le invito a que lo pruebe, hágalo un par de días o tres, al menos 10 o 15 minutos por día, y vea como ante Ud. se abre ese maravilloso universo del Aquí y Ahora. Se dará cuenta de las cosas que es capaz de sentir, cosas que ya había dejado de experimentar o que no recuerda haber experimentado jamás,  por estar anestesiad@ por ese constante viaje pasado-futuro que desgasta, cansa, agota y nos incomunica con nuestra esencia… nos distancia de nosotros mismos. Y siendo esto así ¿Cómo podemos pretender entonces crear y sostener relaciones estrechas, duraderas, enriquecedoras y fructíferas con los demás,  si no somos capaces de relacionarnos en esos términos con nosotros mismos?

Le invito a estar presente, presente en su vida, al fin y al cabo es suya… ¡Disfrútela!