Desde el Lenguaje 2

Desde el Lenguaje 2

 Actos lingüísticos (1º parte)

 

Un “Acto Lingüístico” es una “actuación en, y desde el lenguaje”. Sin importar el idioma que hablemos, español, francés, ruso, alemán o chino. Siempre ejecutaremos el mismo número restringido y específico de actos lingüísticos.

Incluso hacen actos lingüísticos aquellos que no usan el lenguaje hablado, como por ejemplo los sordos.

Todos los seres humanos, independientemente del idioma que hablamos y como lo hablemos, al hablar hacemos 3 actos lingüísticos fundamentales:

  • Hacemos afirmaciones.
  • Hacemos declaraciones.
  • Hacemos promesas.

Teniendo en cuenta esto, y desde éste punto, podemos observar el lenguaje de una manera más amplia y distinguir las diferentes acciones que ejecutamos cuando nos comunicamos.

Pero… ¿cómo surge este análisis del lenguaje?, surge a partir de la creación de la filosofía del lenguaje.  Esta, es una rama más de la filosofía, y estudia detalladamente el lenguaje. Es filosofía, en tanto y en cuanto estudia fenómenos tales como el significado, la verdad, el uso del lenguaje, el aprendizaje y la creación del lenguaje, el entendimiento del lenguaje, el pensamiento, la experiencia, la comunicación, la interpretación y la traducción, todo esto desde un punto de vista lingüístico.

Los lingüistas, que no son filósofos del lenguaje, casi siempre  se han centrado en el análisis del sistema lingüístico desde sus formas,  sus niveles y  sus funciones…,  en cambio la preocupación de los “filósofos del lenguaje”, siempre ha ido un poco más allá, podemos decir que es una preocupación más profunda, interesándose básicamente por cuestiones,  como las relaciones entre el lenguaje y el mundo, esto quiere decir, entre lo lingüístico y lo extralingüístico, o entre el lenguaje y el pensamiento.

Si nos posicionamos en nuestro sentido común podemos dar por sentado que el lenguaje describe el estado de las cosas. Esta concepción supone que “la realidad ya está ahí “mucho antes que el lenguaje, y lo que hace el lenguaje es simplemente describirla, “hablar de ella”.

Por esto, se puede tener la sensación de que el lenguaje tiene más bien un papel pasivo. Por lo que podemos pensar, también que el lenguaje siempre llega tarde, cuando “la realidad ya está establecida”. Esto nos lleva a pensar que primero viene la realidad y después el lenguaje. El papel del lenguaje pareciera ser meramente el de “dar cuenta de lo existente”.

Esta es una interpretación muy antigua del lenguaje y se remonta a los antiguos griegos. Es tan vieja, que normalmente olvidamos que se trata, simplemente, de una interpretación. Sin embargo, la filosofía del lenguaje pronto planteó que cuando hablamos no solamente no describimos una realidad existente; describimos lo que nos pasa con “eso” que tenemos delante y también actuamos. El lenguaje es acción, el lenguaje es generativo.

Por ejemplo. Cuando decimos a alguien: “Te agradezco lo que has hecho por mí”, no estamos describiendo un agradecimiento, estamos creando en ese momento el agradecimiento. Estamos realmente ejecutando el acto de agradecer.

Después de esta obligada introducción, pasare a explicar, lo más claramente me sea posible, cada uno de los actos lingüísticos.

Afirmaciones:

Las afirmaciones son lo que normalmente solemos llamar “descripciones”, en efecto es un acto lingüístico que parece describir lo que “ya está ahí”. Sin embargo, no es tan así, lo único que hacemos es “describir nuestras observaciones”, algo muy distinto “a dar cuenta de la realidad”.

Pero bien, en este punto es importante aclarar que como he mencionado en el artículo anterior, DESDE EL LENGUAGE 1, nunca sabemos cómo las cosas son, sabemos cómo las observamos, aunque a pesar de esto:

¿Qué hace que en grupo o comunidad pueda observar un fenómeno y llegar a establecer una “realidad”?

Esto se debe a que los seres humanos compartimos, por un lado, una estructura biológica común, y por otro “una tradición de distinción comunitaria”.

Por ejemplo si observamos a dos grupos de personas, el grupo 1 está compuesto por daltónicos y el grupo 2, reúne a persona  que no lo son, el primer grupo podría asegurar que la luz del semáforo de color verde es la que se encuentra en la parte superior, y que la roja está ubicada en última posición. Los que no son daltónicos opinarían todo lo contrario.  ¿Quién tiene razón? ¿Quién está viendo la realidad?, desde el punto de vista de estructuras biológicas, como cada uno tiene la suya, ambos grupos tendrían razón, es por esto que también contamos con “esos parámetros comunitarios preestablecidos”, en los que se postula los colores y la ubicación de los mismos respecto a las luces de los semáforos, de lo contrario no habría manera de ponernos de acuerdo.

Los seres humanos observamos en función de las distinciones que poseemos y que hemos ido incorporando culturalmente, por ejemplo: si no tuviésemos la distinción “elefante” no podríamos ver un elefante, veríamos cambios en el color, en la textura, en la profundidad, en el movimiento, etc. pero no veríamos a un elefante como tal.

Por ejemplo: los esquimales ven una amplísima gama de blancos. Si un esquimal nos pregunta cuantos blancos vemos, posiblemente no podríamos mencionar más de 4 o 5 en el mejor de los casos, en cambio ellos distinguen más de 30.

Otro ejemplo: A los occidentales, nacidos y criados en occidente nos resulta difícil determinar si un ciudadano oriental, es chino, japonés, vietnamita o coreano, y nos resultaría muy complicado poder hacer una “rueda de reconocimiento” en caso de haber sido testigos de un crimen en Camboya, por ejemplo. Prácticamente no los distinguimos, nos parecen todos muy parecidos, esto mismo les ocurre a ellos con nosotros, los occidentales.

En estos casos no nos diferencia estructura biológica alguna, solo los “convencionalismos comunitarios”.

Grupos de personas pueden compartir sus observaciones, si mi vecino, mi pareja y yo observamos lo mismo, en ningún caso podríamos decir que esa es “la realidad”, solo podemos inferir que los tres observamos lo mismo, solo bastarían 4 o 5 personas que observen a la vez algo diferente a lo nuestros para rebatirnos lo que estamos llamando “realidad”.

Esto nos hace concluir que las afirmaciones son la descripción de las observaciones de nuestro mundo, de un mundo “que ya existe”, por lo tanto, las afirmaciones pertenecen a lo que solemos llamar “el mundo de los hechos”. Algo que ha pasado o está pasando.

 

Promesas:

Las promesas son un tipo de acto lingüístico que nos permiten articular y coordinar acciones con los demás, cuando alguien nos hace una promesa, esa promesa nos permite plantearnos hacer algo que antes no hubiese sido posible, o aspirar a un devenir diferente al que teníamos.  Por ejemplo, si mi jefe me promete que a final de mes me subirá el sueldo en 250€, yo puedo hacer planes y plantearme unas vacaciones que antes de la subida de sueldo me eran prohibitivas.

De hecho, cuando dos novios se “Prometen”, o se pide la mano, no es más que la “Promesa de que habrá una boda”, y a partir de ese momento comienzan a articularse los planes de boda.

Una promesa es un acuerdo entre dos o más personas, aunque también, podemos prometernos algo a nosotros mismos, de hecho, las promesas son un factor importantísimo, si no el más importante de cohesión social, las leyes están para sancionar a los que no cumplen con promesas acordadas, como no pasar un semáforo en rojo, no robar, no cumplir con contratos comerciales, etc.

Por lo tanto, podemos inferir que la capacidad de “hacer y cumplir Promesas” nos amplia nuestro campo de acción. Solo basta con mirar a nuestro alrededor: nuestro sistema político, nuestro matrimonio, nuestro trabajo, etc. todo está basado en promesas.

Debido a que el apartado referente al acto lingüístico que comprenden las “Declaraciones” es muy extenso, lo desarrollo en otro artículo titulado “DESDE EL LENGUAJE…3 Declaraciones”. Allí os espero….